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El asfalto deteriorado eleva el riesgo en carreteras españolas

21 de abril de 2026

El mal estado del firme aumenta accidentes y peligros viales

El estado del asfalto en las carreteras españolas se ha convertido en un factor clave de riesgo para la seguridad vial. Según diversos estudios recientes, el deterioro del firme y la falta de mantenimiento están detrás de un aumento significativo de la peligrosidad en determinados tramos, especialmente en carreteras convencionales.


Uno de los datos más llamativos es que los tramos con mayor riesgo se concentran en vías de calzada única, con un carril por sentido, donde el índice de peligrosidad puede llegar a ser hasta cuatro veces superior al de las autopistas y autovías. Estas carreteras, más expuestas a un mantenimiento irregular, presentan condiciones que dificultan la conducción segura, como baches, irregularidades o señalización deficiente.


Además, el problema no es puntual. En total, se han analizado miles de accidentes con víctimas, que reflejan la gravedad de la situación: más de 3.500 siniestros, con más de 1.200 fallecidos y miles de heridos graves, están relacionados con estos tramos de mayor riesgo. Esto evidencia que el estado del asfalto no solo afecta al confort de conducción, sino que tiene consecuencias directas sobre la vida de los conductores.


Otro aspecto preocupante es la concentración del riesgo en pocos kilómetros. Un reducido número de carreteras acumula más de la mitad de la peligrosidad total, lo que demuestra que existen puntos negros claramente identificables donde la intervención sería prioritaria. Entre ellas destacan vías como la N-420, la N-630 o la N-260, conocidas por su elevada siniestralidad.


Este contexto se enmarca en una situación general de deterioro de la red viaria en España. Informes recientes apuntan a que más de la mitad de las carreteras presentan deficiencias importantes, lo que refuerza la necesidad de inversión urgente en mantenimiento.


En definitiva, el asfalto se ha convertido en un elemento determinante para la seguridad vial. Mejorar su estado no solo reduciría accidentes, sino que también contribuiría a una conducción más segura y eficiente en toda la red de carreteras españolas.